lunes 6 de abril de 2009
EL DILUVIO DE FUEGO
ÁNIMAS EN LA LLUVIA
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Estaba sentada mirando cómo el agua del estero subía y bajaba, pensaba para mis adentros, pensaba en esas tardes del verano, en esas tardes de un rebrillo amarillo resplandeciente hasta en las noches, en esas tardes con el camino reverberando, la arena traslúcida del calor, las pisadas que se perdían yéndose a otro sitio, huyendo de este pueblo polvoriento.
Entonces se apareció la pora blanca. Yo esperaba que las ánimas anduviesen de noche, ocultándose entre las sombras, arrastrando ese poco de vida que les quedaba, "esa maldición de no poder morir del todo ni poder vivir en la nada de quienes mueren en pecado" como decía el cura Aurelio. Yo esperaba eso. Pero la pora blanca apareció en pleno sol, entre el agua que parecía que bajaba y el agua que parecía que subía. No tuve miedo. Sabía que Lucía no me haría ninguna malicia, si estando viva era la pura bondad, ¿por qué la muerte que no hace nada, que no cambia a la gente ni siquiera en su último minuto, habría de enseñarle daños?
-Quiero que recen por mí, que recen de noche, escuché que dijo. Que de noche la pena de estar quieta bajo la tierra húmeda, esperando no sé qué, de noche es más aciago todo eso. De día están los ruidos, está la gente que pasa conversando, está la calentura del sol que recuerda todo lo de antes. Pero de noche solamente está el silencio, ni la oscuridad ni el apretujón de la tierra amontonándose sobre el cuerpo, ni la llovizna que se entromete escurriéndose en su viaje a lo hondo de la tierra, ni eso, Remigia, sentí que decía la voz de Lucía, en la brillantez no había cara, no habían esos ojos que yo extrañaba, no había nada más que el brillo feroz pero la voz se escuchaba tan nítida que parecía que me estaba hablando en el oído, como hacía cuando estábamos en la novena, en la capilla.
Le dije que llevé velas en el sitio donde encontraron el cuerpo, que llevé crisantemos para que en el camino, se pudiera olvidar de tanta tristeza y que estaba alisando las gramillas, poniendo el ramo de flores cuando pasó Gaspar Barrios a caballo, me miró y dijo:
-Ella está mejor ahí que aquí. Sería bueno que la dejaras en paz.
Y se alejó al galope, resonando el pastizal con golpes secos.
Cuando llueve todo se vuelve opaco, brumoso, y se levanta un vapor espeso que la gente dice que son las ánimas de los recién enterrados. Hay meses y meses en que no cae gota, todo se va secando, volviéndose amarillo, quebrándose en cada empuje del viento, y el corazón de los recién fallecidos late con desesperación para salir de lo profundo donde están, quieren salir de noche, cuando la luna ralea las sombras como si luchara con ellas para nunca vencer. Mancia me dijo: hay que apurarse, se hace tarde y el camino está oscuro.
-Todavía no recé.
Era ella misma, tenía un vestido blanco, no tenía esas ropas viejas que usaba cuando estaba viva. Mancia volvió a decirme: por favor, Remigia, ya se hace de noche.
El crepúsculo rojo se avejentaba en el cielo, iba tomando un color morado, oscuro, de rayones de sangre sobre el reflejo en el estero. Al pasar por la orilla, se escuchaba el batir del agua gruñendo, era Lucía, era la misma voz, eran las mismas palabras, Mancia. Que no, que hay que apurarse porque oscurece, que te habrá parecido porque estás pensando en ella todo el día, que no hagas caso, que acá, en medio de este olvido, una se aferra a los recuerdos con uñas y dientes, una sabe que las despedidas son para siempre, no se vuelve a saber de nadie y en ese vacío sigue gobernando el olvido, o el recuerdo de lo perdido que es lo mismo.
Inútilmente reclamamos esa luz blanca de la aparición: no era más que una ilusión para mantener el recuerdo tibio, pero vienen esas aguas del estero, avanzan, se van, avanzan de nuevo, borran todo lo que nos quedaba de los demás.
2009Alejandro Maciel. Caá Catí, 1986.
(Cuento de la secuencia narrativa “El diluvio de fuego”)
jueves 12 de febrero de 2009
BREVE HISTORIA DEL DIABLO
BREVE HISTORIA DEL DIABLO
I.
No desespere el pávido lector, la temerosa lectora; no iré a narrar una documentada hagiografía al revés, ni las crónicas inciertas de un personaje inmaterial, ni conjeturas acerca de la supuesta evolución de una idea que, si bien la patentó el Judaísmo al inscribirla dentro de sus memorias, la precede cientos de años si hemos de dar fe a las tradiciones orales y a los pictogramas. No veo objeción alguna para darle crédito en el banco de nuestra malograda mala fe a los ideogramas y pictogramas ya que a fin de cuentas la historia judía también ha sido escrita con signos ordenados y secuenciales; la misma historia humana duerme en documentos escritos que sin embargo gozan de un prestigio inusitado como si ignorásemos que esas mismas palabras usan algunos periodistas con calamitoso descaro para mentir sin un ápice de pudicia desde las redacciones de periódicos que leemos con la misma fe con la que un rabí lee la Torá. Si creemos a unos, ¿por qué negarle el derecho a las tablillas cuneiformes? Si éstas no engañan como algunos periodistas, durante el cautiverio de Israel en Babilonia bajo el gobierno de Nabucodonosor los levitas aprendieron las tretas del astuto Ahrimán contra la complacencia de Ormuz, su anverso benévolo. Desde que empezaron a escribir el Pentateuco los rabís sabían que necesitaban una fórmula para salvar el abismo abierto en su sistema de creencias. En algún momento, alguien de mala índole como yo se preguntaría cómo era posible que un Dios infinitamente perfecto y bueno creara sin embargo un mundo tan visiblemente dañado, decadente e insalubre para el alma humana. En el culebrón mitológico de los Avesta hay agentes alados (ángeles) que se alistan y combaten de un lado u otro de las hordas celestiales.
En el declarado apócrifo Libro de Enoc –o Enoch- quien fuera bisabuelo de Noé hay pérfidos ángeles rijosos que bajan a la Tierra desobedeciendo los mandatos del casto Yahveh para comerciar carnalmente con las señoritas de la zona de Canáan. Nacen hijos espantosos, los nefillims o gigantes que en Grecia serán los secuaces de Deucalión. Pero olvidemos por un momento a la progenie colosal y volvamos los ojos hacia los nombres de los ángeles mazdeos que adquieren ciudadanía judía al entrar por la ventana de contrabando en el Talmud.
Samael, Lucifer, Asmodeo, Belial y Satán fueron cosechados por temerosos rabinos en la Mesopotamia del exilio. Del cardumen maligno hicieron un cuerpo colegiado presidido por Satanás. Al traducir al griego la jauría maliciosa la afiliaron al partido de los “diábolos” que entre los griegos eran entidades menores que no cejaban en el intento de tentar a la gente para acometer pequeñas fechorías como el adulterio que es, por lejos, la más divertida. Como decía un amigo psiquiatra: los judíos inventaron el monoteísmo, la monogamia y la monotonía. Pero dejemos estas cuestiones vecinales y razonemos. El matrimonio nos propone una relación dual ideal en la que cada parte (el marido, la mujer) complementa un todo que restablece la armonía preestablecida según el finado Leibtniz. En el caso del adulterio en esta díada interfiere un tercero/a que viene a romper el frágil equilibrio leibtzniano para canjearlo por el alternador edípico freudiano. Si ya tenemos tres personas distintas y ningún dios verdadero, ahora los satanistas, entre los que no dudaría en alistar al ilustre monsieur Denis de Rougemont[1], quieren convencernos de algo más insólito: en esa relación ya en sí misma complicada de promiscuidad también cooperan demonios. Desoyendo el sabio principio de la navaja occamiana monsieur Rougemont me asegura que además de la trinidad adulterina hay que contar con el demonio instigador; y tal vez algún cadete infernal y de seguir así sumaremos un quinto y un sexto y en un abrir y cerrar de ojos habremos transformado el triángulo edípico en una cama redonda.
Basta hasta aquí este breviario del bellaco. Ya iremos descubriendo sus trápalas en sucesivas emisiones de este boletín, por ahora sigamos escuchando el “Sansón y Dalila” de Saint-Saëns.
[1] Denis de Rougemont, “La part du Diable, Éditions Gallimard, 1947.
viernes 2 de enero de 2009
EL MAR HECHO FUEGO: MARIANO MORENO
Mariano Moreno había nacido en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo en 1778 y murió a bordo de la fragata inglesa "Fame" en alta mar, frente a las costas de Santa Catarina (Br) en marzo de 1811.
Ana María Valle, la madre, le enseñó a leer y escribir y con la fuerza silenciosa de la letra imprimió en Mariano Moreno el vicio de la lectura; cuando se recibió de abogado en la Universidad de Chuquisaca (1805) ya había leido clandestinamente en bibliotecas de clérigos amigos buena parte de la obra de los iluministas europeos: tradujo el Contrato Social y elaboró el Plan Revolucionario de Operaciones, verdadero vademécum de la Revolución de Mayo.
Ya que se acerca el bicentenario de la Revolución de Mayo me he propuesto la tarea de escribir una novela sobre Moreno. ¿Por qué Moreno? Porque fue el ideólogo fundamental de la Revolución. Con Juan José Paso y Manuel Belgrano alimentaron el pensamiento de rehacer la patria desde sus cimientos; los tres murieron pobres, Belgrano y Moreno además, siendo aún jóvenes.
Alejandro Maciel
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miércoles 22 de octubre de 2008
LOS PECADOS DE SAN GREGORIO MAGNO
LOS PECADOS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
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1) Lujuria (en latín, luxuria)
2) Gula (gula)
3) Avaricia (avaritia)
4) Pereza (acidia)
5) Ira (ira)
6) Envidia (invidia)
7) Soberbia (superbia)
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Lo primero que salta a la vista es la relativa inocuidad de algunos pecados si pensamos en sentido social. Poco me interesa que mi vecino fuere perezoso o lo acicateare la gula como hacía con Santo Tomás de Aquino quien llegó a ser uno de los hombres más obesos de su tiempo. Pero debería sentirme alarmado si tuviere cerca a una persona cruel y como me señalaba Aída Aisenson Kogan, la crueldad no está dentro de los pecados capitales. Antes que los papistas me lo reprochen, debo advertir que el 10 de marzo de 2008 desde el Tribunal de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano (delegación terrenal y oficinas del Purgatorio y el Infierno) el cardenal Girotti anunció que se agregaban los pecados sociales a los clásicos pecados capitales.
Estos vicios sociales son: manipulaciones genéticas, experimentaciones en seres humanos incluyendo estados larvales como el del embrión, contaminación ambiental, causar pobreza, enriquecerse a expensas del bien común y consumo de drogas. Por alguna razón que ignoro, la crueldad sigue ausente en la nueva lista. Otra aguda observación que me hiciera Aída me pareció atinada: es peor la codicia que la avaricia. Por definición, codicia es desear bienes ajenos.
Avaricia es apego excesivo a los bienes materiales propios. Para decirlo en términos simples, el avaro no roba, el que codicia seguramente está pensando cómo quedarse con mis bienes aunque debo advertirle: de mí, sólo obtendrá males.
No sé en qué pensaba Santo Tomás (seguramente en algún jugoso guisado o perniles jamonados) pero su censo es irregular.
Vayamos a los pecados capitales.
(Fragmento de "Los sueños de la eternidad")
alejandro maciel
domingo 7 de septiembre de 2008
¿QVO VADIS, ESTADO ?
El Estado en mal estado
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Setiembre 2008.
Hace tiempo los latinoamericanos venimos revisando la cuestión pública con una pasión cercana a la insania. No hacemos mal porque es fácil reconocer que tal como están las cosas, no vamos en ninguna dirección.
Todos los países que antes fueron colonias españolas heredamos un modelo de Estado que las sucesivas guerras de independencia, motines internos y desacuerdos políticos minaron hasta sus cimientos y en nuestros días padecemos el martirologio de tener un Estado gigantesco, ineficiente, caro y obsoleto. Siguiendo la receta neoliberal que compara la eficacia de cualquier organización con una empresa, debemos acordar que este Estado macrocéfalo tambalea de pies. Nos lleva a los tumbos y en vez de ofrecer respuestas cada día nos lleva a preguntarnos más seriamente ¿Quo vadis?
Si comparamos la eficacia y eficiencia de cualquier gobierno con una empresa está declarada la quiebra de antemano. ¿Por qué cargar a cuestas una organización pesada, deficiente y suntuaria? ¿Qué castigo purgamos como los penitentes infernales del Dante, para merecer esta condena?
¿No hay soluciones a la vista?
alejandro maciel
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El Estado deficiente
domingo 27 de julio de 2008
LA PASIÓN SEGÚN SAN ATEO
Berti sigue caminando. Hace bien. Dice que la verdad de cada uno es lo que hace. Piensa como su meister Goethe que en el principio está la acción. Un oficinista marcando, revisando, escribiendo y sellando folios termina siendo un papel. No amigo Berti. El verdadero hombre está abajo, sepultado entre expedientes, en la ruina de la rutina. Fijáte. Esos muchachones tomando cerveza ahí en la vereda, tirando latas y discutiendo si el penal del partido de Boca~River valía la pena, o la pena valía el penal. Las voces crispadas, arrastrándose en el barro de lúpulo. ¿Son los mismos que mañana se sentarán en un pupitre del Colegio Nacional? Saquen una hoja. Fila uno, fila dos. Tema: la razón de ser del hombre. ¿Cómo es eso, profesora? Sí, mi hijo; una cuestión más bien simple. Contestáme una pregunta: ¿Por qué existís, si el crespudo Leibniz dijo que “casi todo puede integrarse y armonizarse en un mundo mejor”. ¿Cómo que qué tiene que ver? ¿No te das cuenta de que ese “casi” significa que podríamos prescindir de vos para ser completamente felices? ¿Por qué estás aquí? Estoy porque mi mamá me trajo al mundo. No me vengas con cuestiones obstétricas. ¿Y para qué te trajo a este valle de lágrimas? ¿No ves que la pregunta sigue en pie? ¡Podría haberse ahorrado el trabajo de parto tu madre! Y un mundo sin vos, no sería demasiado distinto. Viendo lo que se ve, más bien sería un poco mejor. Pero ya que estás, por lo menos tratá de justificar tu estadía. No te rías, Berti. El flaco que tiró el envase de Coca Cola podría escribir una tesis sobre el asunto mañana en el quinto curso. ¿Qué me decís? ¿Qué dicen tus amigos artistas? No dicen nada, trabajan. ¿En qué trabajan? Tratan de ver la verdad dando manotazos en la oscuridad de sus pasiones. Entonces, no sirve. Somos gigantes con ojos de bebés. Nuestra mirada puede abarcar todo, menos a nosotros mismos. ¿Qué van a ver? Espejismos, Berti. Un ballo in máschera. Si nos viéramos íntegros, sólo entenderíamos partes. Cuando vemos partes, no sabemos cómo es el todo. Estamos condenados a ver las sombras de la caverna, como dijo el pariente Platón. Sólo que se olvidó de decir que son nuestras sombras. Nos asombran nuestras sombras. Sombras nada más. En el bolero, Berti, hay más filosofía que la que puede fundar nuestra imaginación, la de Hamlet y Horacio juntos. Pero yo estoy buscando saber quién soy, Berti. Y no consigo sino aumentar mis dudas.
(Fragmento de La pasión según san ateo)
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sábado 10 de mayo de 2008
HISTORIAS DE LA VACA
LA VACA ________________________
Y LA LLUVIA _____________________________
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La Vaca, la Vaca .........................................................................................................
Juega a las barajas. ......................................................................................................
La lluvia, la lluvia ........................................................................................................
Cae rubia y turbia. .......................................................................................................
La Vaca murmura .......................................................................................................
Su canción de cuna. ....................................................................................................
“Duérmete ternero .......................................................................................................
Hasta el seis de enero .................................................................................................
Que vendrán los Reyes ................................................................................................
Si no tienen fiebre”. .....................................................................................................
La lluvia de ayer ..........................................................................................................
Deja de caer. ..................................................................................................................
La del mes que viene .....................................................................................................
Pasa por un peine, ........................................................................................................
Se lleva el jabón ............................................................................................................
Con ella, al Japón. .......................................................................................................
La Vaca, la Vaca ...........................................................................................................
Dice que está flaca. .......................................................................................................
Un fardo de heno ..........................................................................................................
Le cae indigesto. ...........................................................................................................
El hijo-Ternero .............................................................................................................
Nunca tiene sueño. .......................................................................................................
Se pasa las noches ........................................................................................................
Haciendo fantoches .....................................................................................................
Asusta a la Luna ...........................................................................................................
Que es sola y es una. ....................................................................................................
Que si fueran dos ..........................................................................................................
Tendrían razón. ...........................................................................................................
Pero es una sola ............................................................................................................
Y llueve y se moja ..........................................................................................................
Con mucha congoja. .....................................................................................................
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by: alejandro maciel
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